Gilles Villeneuve, a 30 años de su muerte

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Efemérides

Gilles ganó pocas carreras, y sólo lo hizo cuando dispuso de un medio a la altura de las circunstancias. Pero su increíble voluntad, su determinación inigualable, su virtuosismo en dominar el medio mecánico y su capacidad para escapar indemne de los accidentes más espectaculares,hacía que en el pensamiento de la gente, Gilles fuera algo sobrenatural, casi inmortal.

Es por eso que los aficionados de todo el mundo permanecieran incrédulos ante las noticias de agencia que anunciaban el fin de la vida de Gilles. Fue en Bélgica, en el circuito de Zolder, un maldito 8 de mayo de 1982. Pironi, su compañero y enemigo, le aventajaba en 120 milésimas de segundo. Su orgullo no le permitía estar detrás del francés tras la traición sufrida 15 días antes en San Marino. Su mítico Ferrari número 27 se lanzaba a lo que los italianos llaman “il giro de la morte”.

Nunca una expresión pudo expresar tan fielmente lo que iba a ocurrir. Villeneuve alcanza al March de Jochen Mass.En una milésima de segundo, Gilles decide superarlo por la derecha. En ese mismo instante, el March número 17 decide apartarse sobre ese mismo lado. Una incomprensión de quinta a fondo que cancela para siempre un sueño, una vida.La Ferrari, que golpea la rueda trasera derecha del March, vuela por encima de éste, cae, y se eleva de nuevo, los anclajes que unen el asiento al monoplaza ceden, separándose el piloto de la máquina como el alma se separa del cuerpo.

Cuando desciende, los cabellos del Príncipe se confunden con la hierba. Un tétrico azul oscuro cubre su rostro mientras el verde césped se tiñe de rojo. A las 21:12, un comunicado del hospital de Lovaina anuncia el fallecimiento de Gilles Villeneuve.

De ahí en más Gilles inicia su último y definitivo ascenso. Esta vez, para ocupar un lugar privilegiado en el Olimpo de los Dioses de la F1.

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